Trump ha desafiado consecuencias políticas durante años. Las elecciones legislativas cambiaron eso

Publicado: 4 nov 2026, 21:20 GMT-6|Actualizado: hace 52 minutos

(AP) - Durante más de una década, Donald Trump desafió las reglas de la política que se aplicaban a todos los demás.

Ya no.

Las elecciones del martes supusieron un rechazo categórico a un presidente republicano que ha pasado la primera mitad de su segundo mandato gobernando sin pensar en las consecuencias: Implementó aranceles unilaterales que socavaron a la economía e inició una guerra que disparó el precio del combustible y desató el enojo de los estadounidenses que no aprobaban la participación de su país en el tipo de conflicto en Oriente Medio que él había prometido evitar. Además, ha ganado miles de millones de dólares en inversiones externas y se centró en ordenar renovaciones en Washington que dejaron al descubierto su poca empatía con quienes atraviesan dificultades económicas.

Después de haber sobrevivido a escándalos, juicios políticos y a una condena penal, Trump encaró las elecciones de mitad de mandato como otro obstáculo más que podía superar con la mera fuerza de su personalidad, insistiendo en que la economía va bien y que la guerra en Irán era necesaria para evitar una amenaza nuclear.

Esta vez no logró convencer y los votantes lo rechazaron con contundencia.

“Seamos claros sobre lo que pasó anoche”, dijo el miércoles el gobernador saliente de Florida, el republicano Ron DeSantis. “Esto se acerca a un nivel de extinción para los republicanos en muchas partes del país”.

El resultado hizo recordar lo sucedido en 1974, cuando republicanos en escaños que se consideraban seguros fueron desbancados por votantes frustrados con los escándalos de la era de Nixon. E incluso con 1994, cuando los republicanos retomaron la Cámara de Representantes y el daño para los demócratas fue tan grande que alcanzó al presidente de la cámara baja, Tom Foley, quien fue derrotado por un republicano poco conocido, George Nethercutt, en el estado de Washington.

“Esto es material de Watergate”, declaró el demócrata Rahm Emanuel, exalcalde de Chicago y posible candidato presidencial en 2028. “Y el hilo conductor del Watergate hasta ahora es —para sorpresa de nadie— que el pueblo estadounidense odia la corrupción en los funcionarios públicos”.

En el Senado, los demócratas pronto representarán a bastiones republicanos de larga data como Carolina del Sur, Texas y Kansas. Una mujer negra ocupará la gubernatura de Georgia, un estado que fue el corazón de la Confederación y, en sentido opuesto, el alma del Movimiento por los Derechos Civiles. Una latina será la gobernadora de Texas, donde la estricta aplicación de las leyes migratorias por parte de Trump ha sacudido a comunidades desde el Valle del Río Bravo hasta Houston.

Para los demócratas, que han aprendido a moderar sus expectativas luego de una serie de dolorosas derrotas en las urnas, la magnitud de los resultados del martes era difícil de comprender.

Mientras aún se contaban los votos, Keisha Lance Bottoms en Georgia y Gina Hinojosa en Texas registraron contundentes triunfos en carreras a gobernador en las que, incluso los pronósticos más optimistas, les daban apenas una estrecha ventaja. James Talarico, por su parte, derrotó con relativa facilidad al republicano Ken Paxton para convertirse en el primer demócrata en ganar un escaño del Senado federal por Texas desde 1988.

Un giro profundo en la política estadounidense

Las victorias fueron de tal magnitud que podrían suponer un giro profundo en la política estadounidense.

Ni siquiera Trump, quien aún se niega a aceptar su derrota en los comicios presidenciales de 2020 ante el demócrata Joe Biden, cuestionó los resultados. Los demócratas, que controlarán la Cámara de Representantes y el Senado a partir de 2027, pueden presumir un mandato para guiar a Washington en una nueva dirección.

“Sabíamos que el caos y la corrupción en Washington (estaban) perjudicando a nuestra gente”, dijo Roy Cooper, el demócrata que arrebató un escaño en el Senado por Carolina del Norte. ”Hoy ustedes dijeron que esto tiene que parar. Y como su nuevo senador federal, estoy listo para llevar ese mensaje a Washington”.

Reclamar un mandato y ejecutarlo, sin embargo, son dos cosas muy distintas, y a los demócratas les resultará difícil cumplir sus promesas de políticas públicas mientras Trump tenga poder de veto.

Pero Trump ya no puede apoyarse en líderes republicanos complacientes para que cedan. Es probable que aquellos miembros de su partido que han perdido se vuelvan más abiertamente críticos en los meses que les quedan en el cargo.

La reconfiguración del poder en Washington podría ser la señal de que la era del dominio de Trump está encaminándose a su final.

Los republicanos a quienes Trump impulsó expresamente en la boleta y por quienes hizo una intensa campaña —como Darline Graham en Carolina del Sur, Michael Whatley en Carolina del Norte y Paxton— perdieron. La coalición de votantes jóvenes, negros y latinos que impulsó a Trump hace dos años se inclinó de manera decisiva hacia los demócratas.

Trump inyectó más de 250 millones de dólares en campañas republicanas, y también hubo aportaciones millonarias de donantes como Elon Musk, pero no fue suficiente para contener las pérdidas. El estilo tosco que el presidente ha enarbolado durante mucho tiempo encontró sus límites, en particular en Ohio, donde Vivek Ramaswamy, el candidato republicano a gobernador, esperaba que un anuncio con comentarios negativos de la madre distanciada de su rival demócrata, la doctora Amy Acton, reactivara su campaña.

Acton ganó y Ramaswamy no fue particularmente generoso en la derrota.

“Tengo que decir que tengo serias preocupaciones sobre el rumbo de nuestro país”, afirmó.

Los republicanos aceptan los resultados electorales

Esa fue la excepción al tono adoptado por los republicanos el martes.

En Wisconsin, Tom Tiffany, quien se opuso a la certificación de las elecciones presidenciales de 2020, reconoció su derrota ante David Crowley en la carrera para gobernador. Trump también fue inusualmente cordial con los demócratas, destacando que el partido hizo un “buen trabajo” y culpando a los candidatos del Partido Republicano por su derrota.

El senador John Cornyn, a quien Trump se negó a respaldar en las primarias de Texas frente a Paxton, felicitó a Talarico y prometió que intentará ayudarlo.

Los estadounidenses tenían ganas de un cambio, según la encuesta realizada por la Encuesta de Votantes de AP, la cual reveló que aproximadamente tres cuartas partes de los electores se sienten “enojados” o “insatisfechos” con el rumbo del país.

Entre quienes tenían a Trump en mente cuando votaron, los que querían expresar su oposición a él eran casi el doble de quienes querían apoyarlo. La mayoría también culpó a su gobierno del incremento de los precios: alrededor de 6 de cada 10 dijeron que los precios más altos de lo habitual se deben “más a las políticas de Trump”.

Los demócratas enfrentarán presión para gobernar

Tras una victoria decisiva, la carga pronto recaerá sobre los demócratas para demostrar que pueden gobernar con eficacia.

El partido se ha comprometido a investigar a Trump, pero tendrá que sortear los llamados a someterlo también a otro juicio político, lo que podría consumir un tiempo valioso. Al mismo tiempo, habrá presión para demostrar que pueden aprobar medidas significativas para abordar la atención médica, el incremento del costo de la vida y límites al poder presidencial.

“Tenemos que cumplir con el pueblo estadounidense bajando los costos”, sostuvo Jared Moskowitz, un demócrata de Florida que ganó la reelección para un escaño en la Cámara de Representantes en un distrito que los republicanos intentaron rediseñar a su favor. ”Ese es el mandato” para los demócratas en el Capitolio.

Al preguntarle sobre qué ocurrirá si el presidente simplemente veta la agenda demócrata, Moskowitz respondió: “Que lo haga. Que siga diciéndole al pueblo estadounidense que la asequibilidad es un engaño”.